Tiene 9 años.
Cuando nació parecía un esparrago morado. Tan fragil. Tan fuerte.
El único milagro que sucede todos los días es el nacimiento de cualquier niño.
Emoción, alegría y llanto.
Biberones, pañales, noches de insomnio, paseos con el carrito arriba y abajo, gateo, descubrimientos, objetos frágiles a más de un metro de altura, comienza a caminar, dice mama, dice papa... Uff
cuantos sentimientos en tan poco tiempo.
Habla...¡¡habla!!
Guardería, y va al cole y empieza a leer.
Y pregunta pregunta y pregunta.
Y se hace mayor.
Gracias Martín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario