Laura tenía la manía de sentarse a leer detrás de la puerta. Es decir, cada vez que alguien entraba en la escuela de pintura golpeaba a Laura.
Laura se quejaba y decía: "¡No me dejáis leer en paz!, ¿Es que no hay otra puerta?"
Y claro, no había ninguna otra puerta. No había otra puerta.
Así que esta era la rutina diaria, Laura se ponía a leer a Vassili Grossman y los aspirantes a a pintores y escultores abandonaban la escuelacon la misma rapidez que se apuntaban a los cursos. Menos mal que cobrábamos una generosa matrícula.
Para laura era su forma de protestar. Protestaba contra todo y contra todos.
Laura siempre quiso ser escritora, escritora profunda como sus adorados escritores rusos o como sus tambi´en adorados escritores judíos neoyorquinos.
Y ya sabemos que escribir es un acto de fe. Problablemente el único acto de fe que tiene una base real.
Pero aunque, como digo, siempre había querido escribir, siempre había algo más importante que hacer: conseguir un nuevo trabajo, encontrar el coche adecuado, engordar, adelgazar... quién sabe.
Y el asunto es que Laura escribía condenadamente bien. Era intensa sin dejar de ser amena, inconformista en sus planteamientos y amable en su desarrollo. Sus personajes tenían fuerza, sentimientos, sentido y sensibilidad. Las situaciones que describía parecían sacadas de la crónica diaria de un supuesto historiador que también ella creó.
La no-acción se desarrollaba normalmente en Casablanca, París o Berlín, sus ciudades favoritas además de, por supuesto, Nueva York. Decía que Los Ángeles era como un gran campamento de refugiados intentando ser lo que nunca serían, que cómo puede haber una ciudad en el mundo donde no se puede pasear.
El día que no apareció por la escuela pensamos primero que estaría tomándose un café, luego que habría perdido el tren y más tarde que quizás habría tenido un accidente.
Seis días más tarde recibimos una postal.
Decía que ya no se llamaba Laura, que llamaba Lucía, que se marchaba a Vietnam ¡¡Vietnam!!, y que nos olvidáramos de ella y sus libros.
Supongo que fue por eso por lo que mantuvo la L en su nombre.
Cerramos la escuela tres meses más tarde.
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