lunes, 12 de noviembre de 2012

Polvo

Los estantes están llenos de postales que escribí,
pero nunca envié
las sigo guardando como recuerdos pulidos de sentimientos rotos y poemas escondidos.
La cocina conserva el olor de tu pastel favorito, el que nunca cocinamos
como la larguísima cola del gato que siempre quisimos y nunca tuvimos.
No he cambiado las sábanas desde la última vez qu te quedaste a dormir
así duermo contigo cada día
la cajita de bronce que compartíamos sigue debajo de la cama.
No he tocado tus pertenencias desde que te fuiste, ni nuca me atreveré
como el tren de aquella película que paraba todas las estaciones, en todos los pueblos.
"Hola, estoy aquí",
dijiste,
y luego te marchaste
de todas formas tu foto nunca me habla,
pero las paredes podrían,
si quisieran,
deletrear perfectamente tu nombre.
Esos estamtes están llenos de libros que compraste
pero nunca llegaste a leer
de alguna forma me recuerdan que no estás aquí
hace mucho mucho tiempo solíamos ser amigos.

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